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31 de agosto de 2008

Necesito un abrazo.

El poder de un abrazo hace que uno se sienta bien.

Investigaciones científicas apoyan el hecho de que los abrazos son absolutamente necesarios y muy recomendables para el bienestar físico y emocional, veamos:


- Un abrazo, es agradable y ahuyenta la soledad,
- Aquieta los nervios,
- Fortalece la autoestima,
- Demora el envejecimiento,
- Ayuda a dominar el apetito,
- Alivia las tensiones,
- Combate el insomnio,
- Es democrático.
- Para darse no necesita de un lugar especial,
- Hace más felices los días difíciles.
- Más soportables de los insoportables.
- Llena los vacíos de la vida.


Al dar un abrazo se expresa y se hace sentir:
- Amor, cariño, seguridad, protección, confianza,
- Fortaleza, apoyo, aprecio, amistad, alegría, felicidad.


¿Abrazos? ¿dónde?, ¿cuándo?:
- Cualquier lugar es bueno para un abrazo.
- A cualquier hora, en la mañana, tarde o noche.
- Acompañados siempre de una sonrisa.


Se debe recordar:
- 4 abrazos para sobrevivir
- 8 para mantenerse en pie
- 12 para crecer.


Pero lo más importante son los espontáneos, los que damos o nos dan a la hora inesperada.


Anónimo

5 de junio de 2008

Cicatrices...

Cuando decidimos actuar, suelen ocurrir algunos excesos.
Dice un antiguo refrán culinario:
"no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos".

Cuando decidimos actuar,
es natural que surjan conflictos esperados.

Es natural que se produzcan heridas en el transcurso de estos conflictos.

Las heridas pasan: sólo quedan las cicatrices.

Esto es una bendición;
esas cicatrices se van a quedar con nosotros el resto de nuestra vida,
y van a sernos de mucha ayuda.

Si en algún momento por comodidad o por cualquier otra razón,
la voluntad de volver al pasado fuera grande,
bastará con que las miremos.

Las cicatrices nos van a mostrar las marcas de las esposas,
nos van a recordar los horrores de la prisión y nos harán ir hacia adelante.

PAULO COELHO


Le haría una salvedad al acertado texto de este autor, a mi criterio, las heridas no solo surgen como consecuencia de una actuación, la inacción también puede producir bastante daño...

20 de mayo de 2008

En nuestro interior están todas las respuestas...


Decidí quedarme allí, en aquel rincón. Creo que escapaba de mi misma, sin embargo mis pensamientos me acompañaron también.
Que ganas de gritar, de llorar, de decirle al mundo que me estaban atormentando.
Saben donde atacar, van directo a mis inseguridades.
Quizás porque me conocen demasiado.
Ningún enemigo real sería capaz de causarme tanto dolor. "El sufrimiento no lo produce la realidad, sino la mente: el deseo, la exigencia, los programas, los prejuicios, los miedos..."

Soy débil, permito que me golpeen, que destruyan mi autoestima y me sienta lo suficientemente insignificante. Entonces escapo de los demás, de quienes pretenden ayudarme.

Sin embargo, un día me levanto fuerte y decido darles batalla.
No son fáciles de eliminar, tanto tiempo estando ahí hace que se rehúsen a aceptar que ya no se les quiere escuchar.


Decido, entonces, salir de esa soledad elegida, de ese estado de melancolía que agobia mis días.
Tal vez el deseo de ayudar a alguien que sé que está pasando por la misma situación que yo, hace que me levante con más fuerzas. Con ganas de luchar...

9 de abril de 2008

Detrás del cristal...


Un amplio cuarto, de color tranquilo, con los muebles y objetos adecuados, no sólo conforma mi refugio, sino que también refleja claramente quién y cómo soy.



Las páginas en blanco de un cuaderno que un día empecé a escribir,

representan aquella vez en la que creí que todo cambiaría, en la que creí ver el amor...


Pero que por cobardía tal vez, o por falta de confianza en mí misma, sólo escribí las primeras páginas. Pronto aquel cuaderno que tanto me costó conseguir quedó apilado en la biblioteca.



Esa biblioteca de sueños, palabras y anhelos.

Mis libros sin leer, son todas aquellas cosas que quise hacer pero no me atreví.



Mi cuarto es sencillo, con mucho espacio, demasiados recuerdos...



Sentada en la cama observo a través de mi ventana el exterior, el cual me deslumbra y provoca una lucha en mí.



La tarde parece cálida, pero no me atrevo a comprobarlo.



Quizás por miedo a estar equivocada permanezco sentada tras el cristal. ¿Esperando qué?



¿Qué la suave brisa se cuele a la habitación y me de la seguridad que no sentiré frío?



¿Por cuánto tiempo más estoy dispuesta a esquivar los tibios rayos del sol por miedo a que me sorprenda una tormenta?



¿Por cuánto tiempo permaneceré encerrada?




Detrás del cristal soy tan solo una espectadora de mi propia vida, haciendo sólo lo que creo seguro, aquello que no me lastimará...



Sintiéndome vacía por no atreverme a tocar aquella flor, sólo porque creo que tiene espinas que me pueden hacer sangrar cuando la tome entre mis manos.



Permanezco tras la ventana, inmóvil, pareciendo estar bien, pero llena de heridas, de sueños rotos...



Continúo sentada en mi habitación, mirando sin ver tal vez...



Contemplando como la noche se aproxima, contando las horas que faltan para contarle a mi almohada las penas de un día más, que como tantos otros pasó sin que prácticamente me percatara...



Un día más que pasé llorando en silencio.

12 de marzo de 2008

Sobre la timidez y otros temores...

Mi timidez comenzó a manifestarse en mayor grado cuando comencé el colegio secundario, recuerdo que al final de todos los semestres en la parte de sugerencias del informe los profesores citaban: "se sugiere mayor participación en clase, puesto que sus aportes pueden ser muy productivos para sus compañeros", era gratificante ver que pese a que no hablaba nada en clase confiaban en mí, por eso siempre me proponía lo mismo, cuando sepa la respuesta voy a la levantar la mano... Pero no... no conseguía hacerlo, me sentía impotente ya que algunos respondían tan erróneamente pero con total seguridad... mientras retumbaban en mi cabeza las respuestas que yo daría pero que no era capaz de expresar por el miedo a equivocarme.
Solo interactuaba con un pequeño grupo de amigas, con el resto practicamente no cruzaba palabra...


Debo decir que con pequeños pasos estoy pudiendo superarla, no he logrado participar abiertamente en las clases, pero sí mejorar mi interacción con mis pares, mi grupo de amigas es mas amplio que el que tenía hace unos años, siempre hago planes para los fines de semana, tengo mas trato con mis compañeros de universidad que el que tenía con mis compañeros de secundario...


Pero continúo siendo excesivamente auto exigente conmigo misma, las acciones que en los demás no me resultan reprochables en mí si lo son. Trato de cambiar eso, de permitirme cometer errores, de no reprimir tanto aquello que quiero hacer. Unas veces lo consigo, otras me es imposible...


Ayer una amiga me dijo que no parecía una persona insegura, que al llegar a un lugar me imponía. Sinceramente me sorprendió... En cuanto a mis capacidades intelectuales no soy demasiado insegura, confío en mí... sin embargo en otros aspectos... diría que en el plano sentimental es en el que mas temores tengo.


Durante el último tiempo, me surgió el temor de no poder enamorarme de otra persona, de no ser capaz de encontrar a alguien que me quiera, de que no aparezca ese alguien...


7 de marzo de 2008

Ruedan preguntas en mi cabeza, pero sé que no contestarás...

Terminó al fin la primera semana de clases, me pareció larga, por momentos insoportable... Tal vez porque esperaba comenzar y que cuando me cruzara con él no sintiera nada, o que al menos no me afectara demasiado, que tan solo fuera uno más de mis compañeros...


Como explicar que sentí que tres meses sin clases no habían sido suficientes, que parecía que el tiempo se hubiera estacionado en aquel 20 de noviembre cuando rendimos nuestro último examen parcial, que no había cambiado nada de lo que sentía en aquel entonces... Nada...


Quisiera ser capaz de entender muchas de sus actitudes, como porque se vuelve distante e indiferente cuando me acerco a hablar con un amigo que casualmente estaba hablando con él, no fue con la intensión de coartar su conversación, simplemente teníamos que entrar a clase y faltaban unos minutos. Estaba allí, sentado, pero en otro planeta, con la mirada absorta en la pared. Yo estaba nerviosa, me di cuenta cuando me sorprendí doblando y desdoblando un papel que había sacado del bolsillo, pero pese a eso me quedé, compartí aquel momento con mis compañeros de clase. Él parecía a kilómetros de distancia...


Otras veces, parece que escapa, fue en ese instante cuando me sentí pésimo... Bajamos en la misma parada, a unos pasos de distancia caminaba con dos compañeros, mientras yo iba con dos amigas... Cuando los otros chicos empezaron a caminar mas despacio para ir con nosotras él se dio vuelta, nos vio y se adelantó, pronto se había alejado lo suficiente.


Sé de su timidez y soy capaz de entenderla porque la sufro tanto o más que él, pero no acabo de comprender esas reacciones. Mis pensamientos no dejan de torturarme, hace que piense que le caigo mal, o que en verdad intuye lo que siento y por eso intenta alejarse. No me cabe otra respuesta. Sin embargo no siempre se ha comportado así y eso es lo que me confunde, porque de nuevo..?
Me pregunto si alguna vez sabré que pasa por esa cabecita, que piensa cuando se evade y parece tan antipático al resto de las personas...

No fue sencilla la primera semana, espero que el resto del cuatrimestre sea más ameno...

27 de febrero de 2008

Tengo una soledad tan concurrida, tan llena de nostalgias...

El lunes rendí el último examen final de ésta época, había dedicado bastante tiempo para estudiar, pero cuando entregué mi examen no salí con la certeza de que me haya ido bien, tendré que esperar al menos una semana para saber si aprobé o no. Me dolería bastante no hacerlo porque entonces habría desperdiciado mi tiempo en lugar de aprovechar los últimos días antes de comenzar nuevamente las clases...

El tener que estudiar fue uno de los motivos por los cuales tuve abandonado este espacio, pero otro y quizás el mas importante es que sentía que no tenía nada para escribir, que lo que daba vueltas por mi cabeza estos días no valía la pena escribirlo, porque ya estaba rondando siempre sobre lo mismo. Además encontraba en las horas de estudio la forma de acallar mis pensamientos. No creo que la forma de sentirme mejor sea huir de lo que siento, pero en estos momentos fue lo único que se me ocurrió. Si escribía algo, era remover todo lo que me dolía, y no estaba dispuesta a pagar ese precio.

Hasta el lunes que comienzan las clases estoy de vacaciones y no puedo negar que tengo miedo. Miedo a mi tiempo libre. A que estos espacios de ocio conviertan mi mente en mi cárcel imaginaria. En que mis pensamientos sean los carceleros.

Sé que está en mí que eso no ocurra, en no encerrarme en casa, en no dejar que pensamientos irracionales se apoderen de mí...

Estados de ánimo (Mario Benedetti)


Unas veces me siento

como pobre colina

y otros como montaña

de cumbres repetidas.




Unas veces me siento

como un acantilado

y en otras como un cielo azul pero lejano.



A veces uno es

manantial entre rocas

y otras veces un árbol

con las últimas hojas.



Pero hoy me siento apenas

como laguna insomne

con un embarcadero

ya sin embarcaciones

una laguna verde inmóvil

y paciente, conforme

con sus algas sus musgos y sus peces,

sereno en mi confianza

confiando en que una tarde

te acerques y te mires,

te mires al mirarme.

4 de enero de 2008

Cuesta abajo otra vez...

Es difícil entender los caprichos de la vida, cuando parece que estás otra vez sobre un sendero en el que te sientes bien, con sus obstáculos, sus días grises, sus soles, en fin, sus cosas bellas y no tanto... Cuando crees que pasaras otros meses sin sentirte lo suficientemente triste como para no querer salir a ver el sol... Cuando confías en que todo está resultando como lo deseas y seguirá así... Es en ese momento cuando me descubro otra vez cuesta abajo, desandando esos pasos que tanto esfuerzo me costaron.


Otra vez estoy triste, demasiado... Tanto que me cuesta soportarme a mi misma, por lo tanto, no quiero imponerle a los demás lo mismo. Por eso me recluyo en casa, en mi habitación.


Mi día de hoy ha sido horrible, y lo peor, yo misma me lo he impuesto.
El día estaba radiante, tenía planes de pasar el día con mis amigas, en una pileta. En principio no iba a ir porque está una de mis abuelas internada y tenía que ir a cuidarla, cerca del mediodía me avisaron que no tenía que ir, pero así mismo no tenia ganas de ir con mis amigas. Las horas que estuve despierta las pasé frente a la computadora (y no fueron muchas).
Podría haber salido, disfrutar del día, del sol, de mis amigas, pero me conozco. Se que no hubiera podido ocultar mi tristeza, que apenas hubiera pronunciado palabra y eso me hubiera hecho sentir peor...


Me siento sola, muy sola. Sé que no lo estoy, por eso es tan desesperante tener esta sensación... Saber que cuento con personas que me quieren, me lo dicen y demuestran, lo valoro y muchísimo, pero saber eso tampoco me ayuda a quitarme este sentimiento...

El próximo fin de semana nos iríamos de vacaciones, tampoco tengo ganas de eso... Ultimamente no tengo ganas de nada...


Sé que la tristeza no será eterna, que depende de mí volver a subir, no dejarme vencer, no huirle a la tormenta, darle batalla...