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22 de enero de 2009

No salgo a buscarte porque sé, que corro el riesgo de encontrarte...

Con la mirada perdida en la multitud...

Distraída ante los ojos de los demás...

Sumergida en la mayor diversidad de sentimientos...

Igual te vi...

El resto de las personas pasaban ante mí como sombras,

sólo tu rostro tomó forma aquella tarde...

Sólo te vi a ti...

Porque tengo esa extraña capacidad, de encontrarte en cualquier lugar aunque no esté recorriendo con mi mirada cada rostro...

20 de junio de 2008

¿Quién dijo que es fácil el camino?

Al comenzar la caminata se encuentran con que debían atravesar un bosque de pinos, el terreno tiene una pendiente importante, que hace que sea una de las partes mas duras... la humedad hacía que respirar fuera una tarea complicada y el cansancio se acentuara aún más.



Iban en silencio, pensando que la travesía que habían decidido emprender era imposible. Cada uno analizaba la posibilidad de regresar, todavía podían desandar solos el camino, no querían que después, su imposibilidad de continuar frustrara a los demás.

Sin embargo, la curiosidad, las ganas por concluir la travesía, la ilusión de conocer nuevos lugares, fueron mas fuertes...

Sin comunicarse si quiera, continuaron, cada uno a su ritmo...

Después de atravesar el pinar, no habrá mas árboles ni sombra. El sendero recorre cerros y quebradas, el trayecto es siempre en subida, en algunos tramos casi no hay pendiente pero en otros se requiere esfuerzo...

El sol de la siesta los agobia, pero el imponente paisaje hace que no pese tanto, que compense el calor, que valga la pena aquello...

Al fin llegan. Cansados, pero alegres y es ahí cuando comentan que estuvieron a punto de abandonar y de perderse una gran experiencia... por miedo, por no creerse capaz de lograrlo...

Cuando, evidentemente, si lo eran...

12 de marzo de 2008

Sobre la timidez y otros temores...

Mi timidez comenzó a manifestarse en mayor grado cuando comencé el colegio secundario, recuerdo que al final de todos los semestres en la parte de sugerencias del informe los profesores citaban: "se sugiere mayor participación en clase, puesto que sus aportes pueden ser muy productivos para sus compañeros", era gratificante ver que pese a que no hablaba nada en clase confiaban en mí, por eso siempre me proponía lo mismo, cuando sepa la respuesta voy a la levantar la mano... Pero no... no conseguía hacerlo, me sentía impotente ya que algunos respondían tan erróneamente pero con total seguridad... mientras retumbaban en mi cabeza las respuestas que yo daría pero que no era capaz de expresar por el miedo a equivocarme.
Solo interactuaba con un pequeño grupo de amigas, con el resto practicamente no cruzaba palabra...


Debo decir que con pequeños pasos estoy pudiendo superarla, no he logrado participar abiertamente en las clases, pero sí mejorar mi interacción con mis pares, mi grupo de amigas es mas amplio que el que tenía hace unos años, siempre hago planes para los fines de semana, tengo mas trato con mis compañeros de universidad que el que tenía con mis compañeros de secundario...


Pero continúo siendo excesivamente auto exigente conmigo misma, las acciones que en los demás no me resultan reprochables en mí si lo son. Trato de cambiar eso, de permitirme cometer errores, de no reprimir tanto aquello que quiero hacer. Unas veces lo consigo, otras me es imposible...


Ayer una amiga me dijo que no parecía una persona insegura, que al llegar a un lugar me imponía. Sinceramente me sorprendió... En cuanto a mis capacidades intelectuales no soy demasiado insegura, confío en mí... sin embargo en otros aspectos... diría que en el plano sentimental es en el que mas temores tengo.


Durante el último tiempo, me surgió el temor de no poder enamorarme de otra persona, de no ser capaz de encontrar a alguien que me quiera, de que no aparezca ese alguien...


18 de febrero de 2008

"Me miras, sonríes y no sé si acercarme,

quisiera desnudar tu pensamiento

y lograr entenderlo.

Estoy a tres segundos de rozarme con tu mano,

pero no debo, no puedo, ni sé ya lo que quiero".

22 de diciembre de 2007

Vencer los miedos...

Cuando algo no sucede como queríamos y sentimos que de alguna manera hemos fracasado puede provocar que posterguemos volver a enfrentarnos a esa situación, que el miedo a volver a pasar por lo mismo nos paralice y bloquee...

En febrero pasado me presenté a rendir una materia, era un examen final. Había estudiado, la materia me gustaba, pero lamentablemente eso no es garantía de aprobar. Si bien estaba tranquila cuando me entregaron la hoja, no podía pensar con claridad, resolví todo, con mucho esfuerzo para razonar cada una de las preguntas. Sin embargo, desaprobé...

Mi primer aplazo, lo tomé con relativa calma, porque los día previos había estado preparándome mentalmente para ese desenlace, no obstante volver a estudiar esa materia fue un verdadero sacrificio...

En julio, la otra fecha de examen, el día antes de rendir, decidí que no estaba preparada, que no sabía la materia y no estaba dispuesta a arriesgarme nuevamente a un aplazo. Me encontraba realmente angustiada y no podía dejar de llorar.

El jueves 20 me presenté nuevamente. Me resultó complicado sentarme a estudiar, porque cada vez que lo hacía, los fantasmas volvían, haciéndome sentir que no sería capaz de aprobar... No quería presentarme, algo interno me lo impedía, pero, por suerte, decidí que otra vez mis miedos no iban a impedir que hiciera algo.

Aprobé... otra pequeña victoria...




"La vida nos reserva siempre una nueva oportunidad. Estemos atentos y dispuestos para enfrentar los desafíos, hagamos de nosotros mismos un ejemplo de voluntad y perseverancia en el cambio interior.


La mayor parte del tiempo no percibimos quien es nuestro mayor enemigo, aquél villano que vive dentro de nosotros y que nos impide aceptar los cambios impuestos por la vida. Su nombre es “Miedo”.


El miedo a la incomodidad impide la evolución;


El miedo a arriesgar impide la ocasión de vencer;


El miedo a la verdad nos conduce al mundo de las mentiras;


El miedo a perder nos impide ganar;


El miedo a sonreír impide la dicha;


El miedo a llorar impide abrirse al corazón;


El miedo a arrepentirse impide la oportunidad de intentar;


El miedo a la enfermedad es la propia enfermedad;


El miedo a la maldad es la falta de fe en nuestro creador;


El miedo a morir impide que se viva plenamente.


Vivimos inactivos y ansiosos porque tenemos miedo de lo que nos sucederá.
Solo seremos verdaderamente vencedores, cuando venzamos a nuestro mayor enemigo que es el miedo.


William Pasquali"

7 de noviembre de 2007

El miedo es la gran barrera que te impide lograr tan anheladas metas.

Demasiadas veces sentimos miedo... este sentimiento provocado por la percepción de peligro, real o supuesto, resulta bastante desagradable cuando no nos permite actuar como quisiéramos de verdad...


Hace un par de veranos atrás con dos amigas de la universidad decidimos irnos de vacaciones, necesitábamos huir de la rutina, de la ciudad, de los pensamientos y de todo lo que nos estaba agobiando. Luego de rendir un examen final empezamos a pensar donde ir por unos días...

La provincia en la cual vivo está llena de lugares preciosos, pero que por ser turísticos no nos proporcionarían la tranquilidad que buscábamos, ya que en el mes de febrero están colmados de gente...


Se nos ocurrió entonces ir al Cerro Champaquí (el más alto de la provincia), sería una linda experiencia, agotadora porque hay que caminar 13 km (no llanos) hasta la base y luego unas 3 hs hasta la cima, pero valía la pena...


Lo pensé un poco, porque si bien camino bastante y me gusta, es totalmente distinto caminar entre montañas...


Partíamos el 14 de febrero, el día anterior empecé a dudar, me daba miedo... Ya habíamos hecho todas las averiguaciones, donde dormir, cuanto tiempo nos llevaría, el lugar está preparado para ese tipo de aventuras, pero sin embargo no me daba seguridad...


Durante la cena en casa lo comenté, quería llamar a mis amigas y decirles que no iría... Fue en ese momento cuando mi papá intervino (siempre tiene la palabra justa y lo que necesito escuchar), me preguntó si realmente quería hacer ese viaje. Claro que sí, me encanta la naturaleza y lo que allí viviría nadie me lo podría quitar, ni describir con palabras. Entonces me dijo: no permitas que el miedo te paralice, está todo en tu cabeza, tenés el estado físico adecuado para hacerlo...

Tenía razón... esa noche dormí bien, aunque algo nerviosa...



Fue un viaje increíble, donde la tranquilidad del lugar me permitió reencontrarme conmigo misma, pensar bastante, apreciar las estrellas en todo su esplendor sin estar opacadas por las luces de la ciudad...


No llegué a la cima, me quedé en la base con otra de mis amigas, mis piernas no me lo permitieron, no por miedo sino porque después no iba a poder regresar... Pero no me arrepiento, en cambio si hubiera desistido a causa del miedo que me provocaba hoy estaría preguntándome como es el camino hacia el Cerro Champaquí...











Cuantas veces en nuestra vida diaria dejamos que el miedo se apodere de nosotros, cuantas cosas perdemos de vivir por su causa... si bien siempre existirá cuando debamos hacer una elección no permitamos que nos aconseje...

7 de octubre de 2007

Bendita tu luz

A veces una canción, una imágen, un aroma o una simple sensación son capaces de transportarnos a alguna situación que vivimos, los recuerdos se agolpan en nuestra mente y parece que hace sólo unos instantes lo vivimos... al menos a mí me sucede así...

Esta es mi canción de hoy... Cuando decidí escribir este post había elegido otra (tal vez en otra oportunidad la escriba), pero ni bien empecé a escribir empezó a sonar en la radio la canción "Bendita tu luz" de Maná, en ese momento supe que era ésta la que debía poner, no porque la hubiese estado escuchando en el momento en que me sucedió lo que en este momento pasa por mi cabeza, sino porque su letra me lo recuerda...


Bendito el lugar y el motivo de estar ahí,
bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual ahí,
bendita sea tu presencia.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada,
bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada desde el alma.

Benditos ojos que me esquivaban,
simulaban desdén, que me ignoraba
y de repente sostienes la mirada.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino
y de quitarme esta soledad de mi destino.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada,
bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada desde el alma, oh.

Gloria divina de esta suerte,
del buen tino,de encontrarte justo ahí,
en medio del camino.
Gloria al cielo de encontrarte ahora,
llevarte mi soledad y coincidir en mi destino,
en el mismo destino.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada,
bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada.
Bendita mirada, oh,
bendita mirada desde el alma.
Tu mirada, oh oh,
bendita, bendita, bendita mirada,
bendita tu alma y bendita tu luz.
Bendito el reloj y bendito el lugar,
benditos tus besos cerquita del mar.
Y tu mirada, oh, oh.
Amor amor, qué bendita tu mirada,
tu mirada amor...